Con motivo del centenario de la publicación de la Teoría General de la Relatividad, en Qualitas Europa queremos homenajear al que muchos consideran el científico más influyente del siglo XX.

 

Comenzaremos esta serie de documentos hablando del autor de la teoría, Albert Einstein.

 

Introducción

 

Albert Einstein se ha convertido en un símbolo, tenía solo 26 años cuando hizo pública la teoría Especial de la Relatividad, en 1905.

 

Einstein se ha convertido en el ejemplo popular de genio excéntrico que le saca la lengua a los fotógrafos y pasea con zapatos sin calcetines. Su reputación no reside solo en sus triunfos científicos sino también en su trayectoria como activista del pacifismo y de los derechos humanos.

 

En un pasaje muy citado, contrasta su apasionado interés por la justicia social:

 

“Nunca he pertenecido con gusto a ningún país o estado, a mi círculo de amistades, ni siquiera a mi propia familia. Una vaga indiferencia ha acompañado siempre esos círculos, y el deseo de encerrarme en mí mismo crece con los años. Un aislamiento semejante a veces es duro, pero no lamento vivir al margen de la comprensión y simpatía de otros hombres. Estoy seguro de perder algo con ello, pero me compensa mi independencia de las costumbres; opiniones y prejuicios de los demás, y no siento la tentación de abandonar mi paz espiritual por unos fundamentos tan quebradizos”.

 

Bertrand Russell sostuvo que “los asuntos personales no ocupaban más que una pequeña parte de sus pensamientos”.

 

 

Niñez

 

Einstein nació en la ciudad de Ulm, al sur de Alemania, a las 11:30 de la mañana del 14 de marzo de 1879.

 

La lentitud con que aquel chico callado y con sobrepeso aprendió a hablar le hizo pensar a sus padres que era “retrasado mental” (término peyorativo que se utilizaba en la época). Este aspecto podría ser la causa de la absurda fama de que era un mal estudiante. Nunca lo fue, sus calificaciones nunca fueron mediocres.

 

Intelectualmente, era muy franco y se mostraba siempre dispuesto a poner en duda lo que los demás daban por sentado. Emocionalmente los efectos de ello no siempre fueron beneficiosos.

 

Empezó a estudiar el violín a los cinco años. Sus avances no pasaron de discretos hasta los trece años, pero se obstinó y la música se convirtió para él en una necesidad interior, y el violín, en un compañero constante.

 

A los siete años enviaron a Einstein a una escuela primaria pública, una institución católica donde era el único niño judío en su clase. Eran frecuentes los ataques y malos tratos cuando iba camino de clase. Eso aumentó su sentimiento de marginalidad.

 

Era una alumno avanzado, con notas excepcionales en matemáticas, incluso sus notas eran altas en latín y griego. Su único punto débil eran los deportes.

 

Ya con 16 años, se preguntó cómo se perseguiría a un rayo de luz por el cielo. Fue éste un estímulo crucial, un “experimento reflexivo” infantil  que rozó por primera vez los misterios de la relatividad.

 

Toda la información de este documento ha sido elaborada a partir de biografías publicadas de Albert Einstein. Los textos más importantes han sido sacados de la biografía de Einstein elaborada por  los periodistas Roger Highfield y Paul Carter.

JUAN ANTONIO DE BLAS.

Profesor y especialista del área sanitaria.

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