Johann Friedrich Adolf von Baeyer (1835-1917) fue uno de los grandes especialistas en la síntesis orgánica.

Entre otros méritos, Baeyer consiguió establecer una relación entre el ácido úrico y sus productos de degradación, que logró sintetizar. Entre ellos aparecía un ácido orgánico. Los derivados de éste último, tenían propiedades hipnóticas y sedantes, siendo aplicados con gran éxito en medicina.

Por aquella época, Baeyer tenía una novia llamada Bárbara. En honor de su Dulcinea llamó al ácido que había sintetizado ácido barbitúrico, y a sus derivados, que por sus aplicaciones médicas eran importantes, barbitúricos. Baeyer logró así demostrar que no hay incompatibilidad entre Eros y ciencia.

Todos estos relatos han sido sacados del libro “Clones, moscas y sabios” escrito por Antonio López Campillo, licenciado en ciencias Químicas por la Universidad Complutense de Madrid, doctor en Ciencias Físicas por la Sorbona de París e investigador en el Centre National de la Recherche Scientifique de Francia. Ha trabajado también en centros de investigación en las universidades de la Sorbona y de Orsay. Además, ha trabajado en varios medios de comunicación colaborando con la difusión de la cultura científica en nuestro país.