Ha pasado casi un mes desde el comienzo de curso 2020-21, reflexión en Escenario II:

El primer día que llegaron los primeros alumnos confieso que tenía mucho miedo, era como si llegara un peligro inevitable, el enemigo gigante armado con un virus contra el que comenzaba una lucha muy dura. Nos habíamos preparado y formado durante muchos días para proteger, asegurar, prevenir como si de una guerra se tratara y ahora, después de un mes, confieso con mucho orgullo que lo que vivo en el centro es una paz que recorre cada aula, cada rincón, cada pasillo. Veo como los alumnos respetan su distancia de seguridad sin dudarlo, sus mascarillas colocadas perfectamente y sus ojos con miradas que nos dicen “yo no quiero contagiar ni que me contagien”

Veo a los profesores entregados, si cabe, más que nunca, con esa locura que supone alternar clases presenciales, virtuales, con sus diferentes grupos, haciendo verdaderos esfuerzos para que los puedan entender con esa mascarilla que forma parte de su vestuario diario y minuto tras minuto sin descanso. Veo a los profesores en la soledad del aula con su ordenador como si estuvieran hablando solos, y no, están impartiendo su clase virtual a un grupo de alumnos que está al otro lado. Veo todo esto y siento y vivo paz y mucha tranquilidad. Me siento mucho más segura en nuestro centro educativo que en muchos lugares de fuera …… ¡gracias profes, gracias alumnos!