Una profesora de QFP nos lanza esta interesante reflexión, muy necesaria en una época especialmente difícil para todas las personas y todos los sectores, incluido el sector educativo:

“No pretendemos que se nos haga una estatua ni que la gente salga al balcón a aplaudirnos, solo queremos trabajar sin que cada dos por tres se cuestione nuestro trabajo.
Para el que no lo sepa, el trabajo de docente no es un trabajo físico, pero sí muy emocional donde hay muchos frentes abiertos y tenemos que llegar a todos.
Por un lado tenemos que asegurarnos que los alumnos aprendan y, por otro, intentar que no pierdan la motivación buscando diferentes recursos para que cada uno de ellos (la educación suele ser individualizada y personalizada) no la pierda.
He leído por ahí que ésta generación es la que menos preparada va a salir…¿alguien me lo puede explicar?
Los profesores trabajan igual o más, para que los conceptos y materias se aprendan igual que en presencial “normalizado”.
¿Se cree que bajamos exigencias a la hora de realizar exámenes y posteriormente puntuarlos? Ya les digo que en el centro QFP, rotundamente no.
El mundo ha cambiado y por supuesto la educación y la formación, quedó muy atrás aquello de “la letra con sangre entra”. No estamos haciendo de los jóvenes ni analfabetos ni incultos, estamos haciendo una generación futura con una capacidad de resiliencia espectacular, a eso se llama EDUCAR”. 

Profesora en QFP