El uso generalizado de las “criptomonedas” se materializa en un 60% en bitcoin y ether, con el desarrollo en nuevos productos llamados “criptoactivos”.

 

En un mundo como el que nos rodea son innegables las virtudes de las criptomonedas.  Un mundo en el que las necesidades del pasado han cambiado, es normal pensar en que el dinero también acompaña en esa transformación.

En este contexto, se necesita un dinero virtual y moderno que se pueda mover rápidamente. Algo que pueda cambiar con facilidad de manos y que consiga viajar a la misma velocidad que lo hacen  las transacciones económicas, y en general cualquier operación hoy en día. Esto es  imposible en formato metal y papel.

Las tecnologías y la digitalización están teniendo un poder de transformación en el entorno capaz de modificar hasta el dinero. Todo esto lo saben los organismos públicos que vigilan el sistema financiero y reconocen esas bondades de las monedas virtuales. Es por eso que incluso el Banco Central Europeo va a lanzar el Euro digital, que competirá con el resto de monedas digitales, pero con una gran diferencia: la seguridad. Con este lanzamiento, el futuro próximo se vislumbra sin lugar a dudas con la desaparición del dinero físico.

Ahora bien, el Banco de España  nos alerta de todos los riesgos que debemos saber antes de usar una moneda “cripto”, muy diferente al Euro digital o a otras iniciativas respaldadas en el sistema financiero.

  • Para empezar, las monedas “cripto” están fuera del sistema financiero. Eso significa que no hay ningún organismo que vele por el buen uso de esas monedas y por lo tanto no hay ningún mecanismo de defensa de los consumidores ante posibles estafas o engaños.
  • Son monedas muy utilizadas para estar a la sombra de las instituciones, y albergar por tanto, posible blanqueo de capitales o fraudes fiscales varios.
  • Además, cualquier producto financiero que se base en moneda “cripto”, eleva severamente la complejidad para entender y manejar nuestro patrimonio monetario. Es desaconsejable totalmente, la contratación de cualquier producto financiero que ya de por sí sea complejo y no se entienda, en una divisa (si se puede llamar así en el caso de las “cripto”) diferente a la que utilizamos en nuestras operaciones habituales. El riesgo de cambio es una incertidumbre que tenemos que tener en cuenta para cualquier operación internacional, y mucho mas para operaciones globalizadas con “cripto” porque la volatilidad de su precio es altísima. Tanto, que se convierte para muchos, no en una moneda de cambio sino en un valor para invertir. Eso se llama especulación y es muy peligroso si queremos asegurar nuestro dinero.

Dicho esto, los avisos del Banco de España son claros y traslada las advertencias que los organismos reguladores de la  Unión Europea comparten.

Los riesgos asociados al uso de estas monedas son: “Fluctuaciones extremas de precios”,” información engañosa” (muchas veces de “influencers” que manejan los comportamientos de los consumidores), “ausencia de protección, fraude y actividades maliciosas”, “complejidad de los productos”, “manipulación del mercado, falta de transparencia de precios y escasa  liquidez”, “ciberataques, riesgos operativos y problemas de seguridad”.

 

Con todas estas serias advertencias los organismos reguladores de la Unión Europea terminan señalando también, el gran consumo de electricidad que conlleva el minado de estas monedas generando un gran coste e impacto en el medioambiente.

Toda esta información se puede encontrar en la web del Banco de España y puedes consultarla haciendo clic AQUÍ.