En uno de los módulos de Grado Superior de Enseñanza y Animación Sociodeportiva (TSEAS) se enseña a los alumnos a comprender la fisiología del cuerpo humano, necesaria para que estos futuros profesionales puedan preparar entrenamientos adecuados a los objetivos del cliente.

En la actualidad la gran mayoría de las personas llevan una vida sedentaria y con hábitos alimenticios poco saludables, llevando a la sociedad occidental a tener índices de obesidad muy elevados. Esto tiene consecuencia directa en la búsqueda de métodos para perder grasa en centros de entrenamiento personal.

Debemos saber que el organismo necesita energía para realizar cualquier función, ya sea mecánica (levantar un vaso de agua) o química (descomponer la glucosa o aumentar la masa muscular). Esta energía se obtiene de los alimentos que ingerimos en nuestra dieta, explicado de manera muy sencilla: los alimentos se descomponen hasta su forma más elemental, los nutrientes entran en las células, y por la acción de las enzimas se genera energía en forma de ATP.

Si nos centramos directamente en la perdida de grasa debemos saber que el organismo utiliza principalmente la grasa como fuente de energía en actividades de intensidades moderadas (50-65% Frecuencia Cardiaca máx.) y de larga duración (más de 20 minutos). Durante los primeros 20 minutos aproximadamente el organismo utilizará la glucosa como fuente principal de energía. Estas actividades pueden ser andar rápido, carrera continua suave, un paseo en bicicleta, etc.

Para saber cuál es tu FC máxima, puedes aplicar esta sencilla formula:

FC máx.= 220 – EDAD

En cuanto a las actividades de fuerza, al  entrenar en alta intensidad el organismo obtiene esa energía de la glucosa (sin presencia de oxigeno), pero en las fases de recuperación y descanso utilizara la grasa para volver a su estado inicial (homeostasis), por tanto en este tipo de actividades, aparte de ganar fuerza, también se perderá grasa.

Como vemos de las 2 formas se utilizará la grasa, en la primera como fuente principal de energía y en la segunda como fuente de energía para recomponer el organismo después del entrenamiento. Mi recomendación es combinar ambos tipos de entrenamientos para una mayor movilización del metabolismo de las grasas (siempre que la condición física de la persona lo permita).

Además, al aumentar la masa muscular se verá incrementado el gasto calórico del metabolismo basal, por lo que mantenerse en el peso ideal será más fácil.

El entrenamiento debe ser gradual y progresivo, si eres una persona sedentaria lo ideal es que comiences con ejercicios de poca intensidad y según vas mejorando tu condición física puedes empezar a introducir los entrenamientos de fuerza, sin olvidar que una alimentación saludable y equilibrada es esencial para alcanzar estos objetivos.