La situación de pandemia que vivimos, y por ende el confinamiento de la población, nos ha obligado adaptarnos en muchos ámbitos de nuestro día a día. La educación es uno de ellos. Es indudable que  la semipresencialidad ha supuesto un empuje a la utilización de las nuevas tecnologías. El proceso de enseñanza-aprendizaje tradicional no se entiende del mismo modo en un entorno digital y, por ello, la adaptación del alumnado dependerá a su vez de la del profesorado y de los materiales como algo imprescindible para poder ajustarse a este medio.

En este artículo me gustaría hacer un pequeño recorrido a través de la historia de la educación online, su pasado, su presente y su futuro.

Vayamos al origen. Este tipo de educación está ligado evidentemente al desarrollo de Internet. Gracias a Internet cualquier persona podría tener acceso a la educación sin la limitación del tiempo o la distancia que tiene la educación tradicional. Previo a este momento la alternativa era la educación a distancia por correo postal y más adelante los cursos a través de la radio, prensa, teléfono y televisión.

En 1984 se envió el primer correo electrónico y se puede decir que a partir de ahí se tejieron los mimbres para lo que hoy conocemos como e-learning. En este primer momento de desarrollo multimedia los cursos venían en formato disquete o CD-ROM los cuales podían ser visionados en el ordenador pero sin apenas interactividad. El discente era un sujeto pasivo en el aprendizaje. No fue hasta el año 2000 que, gracias a la popularización del acceso a la banda ancha y al desarrollo de las páginas web, los foros, los chats, etc., se empezaron a popularizar los cursos para los trabajadores de empresas, ya que este tipo de educación facilitaba la actualización de los mismos abaratando considerablemente los costes.

Desde la popularización de los cursos en el ámbito laboral en los años 2000 hasta ahora, el e-learning ha ido evolucionando y abriéndose camino sobre todo para aquellas personas con dificultades de acceso al ámbito tradicional. El mayor avance al respecto ha estado en la presentación y la interacción con los contenidos. El mobile learning, los webinars, los video tutoriales son algunas de las metodologías. Actualmente la gamificación y la realidad aumentada permiten una mayor inmersión en la experiencia educativa y por tanto una mayor adhesión del alumno con el aprendizaje.

En relación al diseño instruccional en el campo del e-learning supone tener que ambientar el entorno de aprendizaje proporcionando los recursos de una forma atractiva y enriquecedora para el alumno, donde este último será el que lidere su experiencia de aprendizaje,  interactuando y avanzando en el ambiente creado por el profesor pero donde sea el responsable último  de sus propio proceso de aprendizaje.

Actualmente, la situación de confinamiento ha obligado a instaurar el e-learning o en todo caso el blended-learning, como la mejor alternativa a una educación que imposibilita la presencialidad. Actualmente la semipresencialidad o blended-learning  parece que tiene visos de quedarse, al menos en el futuro próximo, por lo que el e-learning podría estar viviendo el momento más dorado de su historia hasta el momento. El futuro se presenta brillante, donde la gamificación y la realidad aumentada seguirán perfeccionándose, posiblemente con la ayuda de los dispositivos  “ponibles” o “wearable” y los tutores virtuales con inteligencia artificial que podrán responder a las preguntas de los alumnos pero que nunca, nunca podrán sustituir al profesor real.